¡AHORA HABLEMOS DE TI!

Te habías abandonado a la seguridad del camino y transitabas libremente hasta que encontraste un desvío o una bifurcación, que no era la continuación del trayecto sino nuevas derivaciones y tuviste que tomar una decisión que en el momento parecía terrible, incierta, y a la que minaste de prejuicios o de idealizaciones. Y te paralizaste, te desmotivaste y lo que es peor, perdiste la confianza...pero ¿es cierto o no? ¿has construido tan bien tu orgullo que jamás se te ocurriría mirar atrás y regresar por donde has venido?
No esperes la sobadita de espalda después de "los golpes". Eso es para los niños que no pueden lidiar con la frustración y los obstáculos. Con ellos, siempre parece haber acciones desmedidas, de las cuales sentir culpa...culpas diversas; remordimientos imperecederos. Tú eres un adulto y no, no traes ningún niño interno. Ya eras adulto cuando niño. Ya hubo una desvío en tu camino y lo tomaste con la misma cantidad de miedo que de esperanza a encontrarte con algo bonito que disfrutar. Lo tomaste porque nunca te hubieras enterado, qué había por descubrir. Si pudiste entonces, cómo carajos no vas a poder ahora.
Tú eres parte de algo que comenzó a expandirse hace miles de millones de años.
¿Qué dices? ¿Te lo dices tú o seguimos hablando en tercera persona sobre mi?