Si no le das "me gusta" tendrás 10 años de mala suerte (como si los últimos10 hubieran sido de una gran felicidad constante). No te desplaces leyendo sin escribir "amén". Seguro todos hemos leído este tipo de idioteces en más de una publicación y casi a diario en los perfiles de las redes sociales de gente que de verdad persigue supersticiones y vive encadenado a lo más primitivo de las emociones; con temores al castigo divino, culpas por no ayudar debidamente cuando las situaciones de la vida cotidiana exigen sacrificar tiempo y tener un poco de conmiseración por alguien cercano. A veces un familiar directo. Parece increíble que tantos genios de la humanidad hayan logrado tantos avances con las tecnologías y las comunicaciones para que las usen de forma tan precaria los parientes cercanos del neardental.
Durante los últimos meses todos aquellos que leemos las noticias del mundo en los periódicos más confiables y de prestigio hemos descubierto que la lectura se hace cada día más liviana y coloquial en sus ediciones para redes sociales. De pronto es noticia que un hombre caminaba y le regalan una bicicleta y es viral que una mujer le permitió a un anciano su asiento en el metro o que un hombre le regaló panes a unos refugiados que huyen de su tierra. Hoy un periódico consideró necesario publicar que un jovencito regaló a su entrenador un par de calzado deportivo, ayer otro medio lo hizo con un chofer de transporte público que subió en brazos a una discapacitada; la semana pasada la historia central fue la carta de un niño a Obama pidiéndole que localice a otro niño de Siria ahora huérfano. El fondo queda sin analizar, no rascamos en la información sobre la situación de violencia en el mundo y los bombardeos, ni el uso cauteloso de mensajes para buscar aprobación de la opinión pública ni en como la manipulación de los medios de comunicación afecta los mercados bursátiles y por ende nuestra cuenta del supermercado. No vemos como unos multimedios aliados trabajan para un bando y otros para otro; son corporaciones que buscan vender y obtener raiting o votos.
Aquí en México se ha adoptado la grabación con celulares y difusión en redes como una forma de denuncia, como si la exhibición y las sentencias lapidarias fueran aquellas viejas hogueras del medio evo, aquí ya no importan las instituciones pertinentes y legalmente establecidas para juzgar e impartir justicia; lo rentable es el escarnio y el juicio anticipado y que una grabación en video de mala calidad e imparcial alcance el status de viral. Y sí, todo se contagia como un virus, también la estupidez al parecer, las pasiones más básicas y los instintos más primitivos que no nos diferencian de los otros animales. Nuestra exigencia cultural se ha visto afectada por los realities shows, es mejor presentar la vida de una persona con tragedias personales y mensajes de superación que observar objetivamente el talento de esa persona por ejemplo pintando una pared. Nuestra capacidad intelectual es acariciada por la holgazanería de no pensar mucho ni analizar con profundidad nada porque es mejor consumirlo preparado, ya digerido en lo posible y que sea una única opinión irrefutable; la que mejor espeja. Que interesante palabra, sí, espejar: es un término usado en técnicas de ventas para imitar los comportamientos del otro como si fuera un espejo y generar empatía, que se sienta comprendido aunque el stress fue previamente provocado para potenciar los beneficios de lo que se le venderá como solución a sus "problemas".
Un mes atrás en Facebook, vi como algunos usuarios amenazaban incluso de muerte y propinaban insultos a un empleado de OXXO que golpeó a un anciano en la puerta del local donde trabaja. Nadie quiere defender la violencia física pero yo en particular no he visto que las pandillas o los delincuentes se combatan con un spray de agua bendita o postales con frases de autosuperación. Hace una semana aquí en Acapulco me tocó vivir una situación muy agresiva con violencia pacífica, mientras yo estaba en la caja pagando un señor entró al local fue hasta el fondo y tomó productos y salió mientras la cajera le pedía por favor que no hiciera eso que se lo iban a descontar a ella. Menos de un minuto después el mismo señor ingresó nuevamente y repitió la acción ante la mirada atónita de nosotros dos. La chica estaba sola a esa hora, sin guardia de seguridad, sin otro compañero. Yo enfurecido del coraje no hice nada, me paralicé, no pude y no supe que más podía hacer por apoyar a una jovencita asustada que gana un sueldo miserable y a quien le iban a descontar la pérdida de mercancía substraída; ahí estuve con ella unos minutos tratando de alcanzar mi propia calma, afectado gravemente ante algo que parecía una provocación y que al salir del local podía significar que me estuvieran esperando apuntándome con un arma o lo que es peor con un celular y ser otra víctima más de la violencia de Guerrero o en redes: LordOxxoAcapulco.


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