DISIPAR
De pronto sonrío porque te veo mirándome y entiendo que estás preguntándote miles de cosas sobre la calma que al fin consigo, huelo tu aroma toda la noche incluso cuando no estás aprisionado en mis brazos, siento tu calor cuando vienes por el pasillo hacia el dormitorio; no siempre ha sido así pero lo es hoy que llegaste a casa después de tantas semanas de ausencia.
Cuando te vas, dejo las mismas fundas de las almohadas durante días para que permanezca el olor de la loción que usas. Como sentado en el lado de la mesa que ocupo cuando estás y mirando tu silla en la cabecera de la mesa haciéndome a la idea de que es otro delicioso almuerzo preparado por ti como todos esos en los que pones toda tu sabiduría culinaria porque para ti cocinar es el mejor acto de entrega y amor a los demás y a mi en especial. Cuando te vas pasan muchas cosas, el apartamento empieza a apagarse en sonidos y luminosidad. Y ahí empieza mi reino de soledad desde las penumbras a las que vienen a buscarme la criaturas oscuras y solitarias que nadie quiere.
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